Salvador Jiménez, feriante: «Nuestro colectivo ha sido el más afectado por la pandemia, hemos estado al borde de la ruina»

La pandemia de coronavirus ha supuesto la paralización de la actividad económica y profesional de numerosos colectivos en España, pero sin lugar a dudas uno de los más perjudicados ha sido el de los feriantes, al haberse suspendido todos los festejos y celebraciones populares, que son sus principales recursos.

En Ronda hay 20 familias que dependen de este negocio, que han visto como sus vidas y su futuro han estado en el aire como consecuencia de esta crisis sanitaria. «Hemos estado durante más de un año muy apretados, ya que se suspendieron todos los festejos, y ahora, poco a poco, empezamos a respirar algo», comenta Salvador Jiménez, quien lleva siendo feriante «desde que tengo uso de razón, ya que mi padre heredó el negocio del abuelo y después he seguido yo con la tradición familia».

«Hemos podido volver a trabajar gracias a las iniciativas, que una vez pasado lo más grave, han puesto en marcha algunos ayuntamientos, como el de Ronda, que nos han dejado instalar en espacios públicos, eso sí, siempre manteniendo todas las medidas sanitarias y de seguridad», afirma Salvador, quien junto con algunos compañeros del sector han estado trabajando con sus atracciones durante las últimas semanas en el Ruedo Alameda de la barriada de San Francisco.

Y han tenido una gran aceptación, ya que según señala «han estado viniendo personas de todos los lugres de la ciudad y los padres, además de felicitarlos, se han alegrado de poder ver de nuevo a sus hijos disfrutando en las atracciones». Incluso los propietarios de los bares no quieren que se marchen, ya que con los ‘cacharritos’ también han visto como se han incrementado las ventas en sus establecimientos.

Antes estuvieron en la Alameda, hasta ahora en San Francisco, pero próximamente, como trabajadores errantes que son, se desplazarán a otra barriada rondeña. «Queremos agradecer al Ayuntamiento de Ronda la colaboración que nos ha prestado, ya que hemos estado al borde de la ruina y ya parece que estamos saliendo de esta pesadilla», apunta Salvador.

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