Salvador Illa descarta un confinamiento domiciliario inminente

Asturias ha anunciado este lunes que pedirá al Gobierno el confinamiento domiciliario en el Principado para contener el avance de la pandemia y en Andalucía el vicepresidente Juan Marín ya no lo descarta y el presidente Juanma Moreno advierte de que serán necesarias medidas más duras si el ritmo de contagios y, sobre todo, el de hospitalizaciones (que ya está peor que en la primera ola) no mejora.

Sin embargo, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, discrepa. Descarta confinamientos domiciliarios en los próximos días y confía en que, con las medidas incluidas en el nuevo estado de alarma, se podrá controlar la evolución de la pandemia.



El ministro, que ha pedido “no entrar en una especie de competición para ver quién toma la medida más dura“, añade que “ahora no lo prevemos. Ni estamos trabajando en ello ni lo prevemos. Pensamos que con el abanico de medidas que están a disposición de las autoridades de las comunidades autónomas para poder actuar es suficiente”, ha asegurado el ministro en un conferencia telemática.

El decreto que rige el actual estado de alarma no incluye el confinamiento domiciliario.

Illa ha negado “rotundamente” que el Gobierno se esté planteando decretar el confinamiento domiciliario esta semana y ha insistido que con las medidas disponibles actualmente -toque de queda, limitación de reuniones sociales o confinamientos perimetrales- se podrá controlar la pandemia.

“Así se ha hecho, por ejemplo, en Cataluña, donde, sea dicho con toda la prudencia, estamos viendo una cierta estabilización de casos. O en Madrid, donde aplicamos medidas del mismo tipo hace ya unas semanas y hemos visto cómo se ha estabilizado y va bajando”, ha señalado Illa. Al respecto, el ministro ha pedido “templanza” y “saber esperar el tiempo necesario” para poder ver los efectos de las medidas.

El ministro ha confiado en que, con “una actitud correcta de la ciudadanía” y una “contundencia proporcionada a la realidad epidemiológica”, las medidas actuales serán “suficientes” para controlar la pandemia.

El pasado viernes fue Fernando Simón el que dijo que no veía necesario un confinamiento domiciliario y pidió no adoptar medidas simplemente por el hecho de que otros países (Francia, Reino Unido, Portugal, Alemania…) las estuviesen tomando. En febrero y marzo España tampoco tomó nota de lo que ocurría en otros países (China, Italia…).

Lo cierto es que no está claro si tanto Illa como Simón pecan de optimismo, manejan datos más favorables que los que se difunden o simplemente no miran las cifras que ellos mismos distribuyen. 

Quizás es un poco de todo, como el hecho de que el ministro de Sanidad siga empeñado en que van a llegar vacunas contra el coronavirus a España a principios de 2021 e incluso este mismo año. No son esos los plazos que manejan las farmacéuticas.

Illa mantiene que habrá vacuna a principios de año

Illa ha insistido en que el Gobierno calcula que a principios del año que viene, “o a finales de este si las cosas van muy bien”, España dispondrá de una primera tanda de vacunas contra la Covid-19, si bien habrá que seguir “conviviendo” con el virus hasta mayo.

El ministro ha augurado que las próximas cuatro semanas de noviembre serán “muy complicadas”, y ha dibujado un horizonte de unos seis meses más, hasta mayo, de “convivencia” con el virus, hasta que la vacuna se haya suministrado a un grueso de la población. En este sentido, ha apuntado que una vez que se empiecen a administrar las vacunas, aún se tardará entre tres y cuatro meses en lograr un conjunto de población inmunizada suficientemente grande que permite “entrar en una fase distinta”.

Según Illa, en el segundo trimestre del año que viene “la situación habrá cambiado sustancialmente”, aunque ha reconocido la dificultad para hacer pronósticos y la “inestabilidad” que genera el virus y su capacidad de contagio.

El ministro ha destacado el esfuerzo de cooperación europeo para negociar y repartir equitativamente las vacunas, así como el compromiso de no administrar ninguna si no cumple estrictamente las condiciones de seguridad y eficacia: “No se administrará una vacuna si no es segura y eficaz. Tenemos un marco regulatorio muy estricto y muy preciso”, ha enfatizado.

Sobre los contrarios a la vacuna, el ministro ha llamado a tener “una actitud firme contra los negacionistas y las personas con actitudes anticientíficas“.

“En este caso no estamos hablando de discusiones más o menos entretenidas sobre si el hombre llegó a la Luna o si la Tierra es plana. Estamos hablando de cuestiones que deben ser creídas y que afectan a la vida de las personas”, ha subrayado.

Durante su intervención, el ministro ha reconocido el déficit de médicos que sufre el sistema sanitario español y ha señalado que durante los últimos 10 años no se han incrementado los recursos, una situación que, ha señalado, “debe corregirse”.

Preguntado sobre la coordinación con las comunidades autónomas, Illa ha señalado que no existen correlación entre sistemas políticos y una mejor o peor gestión de la pandemia, y ha defendido que el marco institucional español “ha funcionado razonablemente bien”, aunque ha reconocido que ha habido “algunos episodios evitables”.

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