Salud sostiene que la tercera ola es “un tsunami”

Después de que el Ministerio de Sanidad haya rechazado la petición de las autonomías para adelantar el toque de queda a las 8 de la noche, el titular andaluz de Salud, Jesús Aguirre, ha pedido a los andaluces que se queden en casa, de modo voluntario, desde esa hora. “Pido como médico y como consejero que se queden en sus casas desde las 8 de la tarde, yo me quedo”, ha indicado este jueves desde la tribuna del Parlamento autonómico. Aguirre ha informado que la actual ola de contagios de la pandemia “no es una ola, es un tsunami” que aún durará varias semanas, por lo que ha vuelto a insistir en que necesita que el Gobierno central le autorice modificar el toque de queda y los confinamientos domiciliarios.

La tasa de incidencia de los contagios en Andalucía es de récord, es de 740,6 de medio, con provincias, como Almería, cercanas a los 1.000, lo que alcanzará en los próximo días porque está en los 740. Lo que la Junta desea para los municipios con una tasa de más de 1.000 es decretar el confinamiento de los vecinos en sus domicilios. Ahora hay 144 poblaciones andaluzas en estas circunstancias, donde no pueden abrir ni el comercio ni la hostelería y se prohíbe salir y entrar de sus límites, pero la movilidad personal no está restringida hasta el toque de queda, actual, de las 10 de la noche.



Este jueves se han notificado 7.409 nuevos positivos en la comunidad, que es el dato más alto desde que comenzó la pandemia del Covid. El número de hospitalizados es de 5.760 personas, de las que 432 se encuentran en las UCI.

El consejero de Salud de la Junta hizo de portavoz este miércoles en el consejo interterritorial de las comunidades que han solicitado al Gobierno central libertad para adelantar el toque de queda y confinar en los domicilios, pero la respuesta del ministro Salvador Illa ha sido, según Aguirre, la de “quizás, quizás, quizás”. Las comunidades solicitantes, que son gobernadas por el PP y por el PSOE, sólo quieren la posibilidad de utilizar estos dos instrumentos, no que se extiendan a todo el territorio nacional. 

“Lo que le pido a la bancada de la izquierda y al Gobierno es que nos den todos los instrumentos”, ha indicado Aguirre. El consejero ha sostenido que las causas de la magnitud de la ola se deben a las fiestas de Navidad, donde se relajaron las restricciones, y a la cepa británica, que “ya está en Andalucía de modo comunitario”.

Las únicas buenas noticias que Aguirre ha dado en la Cámara son las relativas a la vacunación. Según ha informado, ya se está notando un descenso de las hospitalizaciones de las personas mayores residentes en centros, y que han sido vacunadas al menos con la primera dosis, respecto a la misma población que viven en sus casas. Estos últimos deberán esperar al segundo y tercer grupo para ser vacunados.

El SAS ha inyectado, hasta ahora, 175.026 dosis, lo que supone el 70% de las que ha recibido. Sólo un 1,2% de los llamados han rechazado ser vacunados, muy lejos del 30% de dudas que habían arrojado las encuestas. Según Aguirre, la capacidad del SAS es total para administrar las vacunas que reciba, por lo que el problema reside en lo que envíe el Gobierno central y, a su vez, la Unión Europea a éste.

Pfizer ha reducido su producción durante unas semanas y la vacuna de Moderna tiene mayores problemas para ser trasladada cuando se descongela, por lo que Aguirre confía en que el remedio de Oxford-AstraZeneca, que debe aprobarse el 29 de enero, mejore el ritmo. El SAS llegó a administrar hasta 400.000 vacunas de la gripe común en una semana. 

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