La tercera ola frena su caída en Andalucía tras un mes de descenso continuado

La tercera ola de la pandemia de Covid-19 comenzó a romper el día 1 de febrero y, de momento, ha frenado su caída. Por primera vez en más de un mes, la incidencia acumulada de casos experimentó ayer un leve aumento. El crecimiento es mínimo, ya que pasó de 130,9 infectados por 100.000 habitantes el pasado viernes a los 131,8 contagios en 14 días notificados ayer. La cifra todavía es inferior a la alcanzada en el valle entre la segunda y la tercera ola, que marcó una tasa mínima de 133 casos, pero indica una estabilización de la situación.La duda es si esta meseta se prolongará en el tiempo o si el número de casos volverá a crecer al abrigo de la relajación de las restricciones que entró en vigor el pasado viernes en determinadas zonas de Andalucía, a lo que hay que sumar el efecto que pueda tener la expansión de la cepa británica, que ya supone más de la mitad de los contagios en la comunidad.

“Las desescaladas son peligrosas, es donde se suele tropezar, donde solemos cometer errores y relajarnos”. Esta frase del consejero de Presidencia, Elías Bendodo, demuestra que en el Gobierno andaluz son conscientes de la posibilidad de un nuevo aumento. La intención del Ejecutivo autonómico es contener, en lo posible, la expansión del Covid-19 y dar tiempo al proceso de inmunización, que experimentará una aceleración considerable en los próximos meses. “Hemos tenido un pequeño parón porque están llegando con cuentagotas las dosis de Pfizer y Moderna”, lamentó ayer Bendodo en una visita al Hospital Regional de Málaga.



La escasez del segundo suero citado por el portavoz de la Junta es normal, ya que el contrato de la UE con este laboratorio norteamericano es el más escueto de los vigentes. Con el fármaco desarrollado por Pfizer y BioNTech la situación cambiará en cuestión de semanas. Atendiendo al actual criterio de reparto y al anuncio de la ministra de Sanidad, Carolina Darias, casi 900.000 de las 4,8 millones de dosis que el laboratorio enviará en abril llegarán a Andalucía. Esto significa que, sólo con este elixir, los sanitarios del SAS podrán poner en un mes el mismo número de dosis que han administrado en los dos primeros meses del proceso de inmunización.

Los expertos insisten en la importancia de mantener a raya los contagios mientras avanza el proceso de inmunización para evitar la aparición de nuevas mutaciones como la británica. Esta cepa, que se supone más contagiosa que la original, es ya mayoritaria en Andalucía. Para luchar contra ella son efectivas las mismas precauciones conocidas hasta ahora: distancia social, uso de mascarilla sobre todo en espacios cerrados, ventilación e higiene. No obstante, la mayor contagiosidad puede provocar que la expansión del Covid-19 sea mayor que hasta ahora con las restricciones vigentes.

Esa podría ser una de las explicaciones de los aumentos de la incidencia que se están registrando en muchos países del entorno de España, pero también de la ralentización de la caída de la tercera ola que ha registrado la comunidad este pasado fin de semana. Junto con Canarias y Melilla, Andalucía forma parte del grupo de regiones donde la incidencia ha crecido, aunque de forma leve. Los datos que cada día publica el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA) también apuntan a un crecimiento de la tasa en los últimos siete días, parámetro que suele anticipar la evolución de la pandemia.

Otro dato que ilustra este frenazo es el de la positividad de las pruebas diagnósticas –PCR y test de antígenos–. Esta variable mide la cantidad de casos que se detectan respecto al total de pruebas realizadas y, según la última actualización de Sanidad, ha experimentado un leve aumento en la comunidad, ya que 7,74 de cada 100 test ha dado positivo en Andalucía en la semana del 26 de febrero al 4 de marzo.

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