La Policía rastrea a repartidores ilegales que sirven alcohol en casa

 “Hacemos servicios nocturnos con un repartidor a domicilio que hay que pagar. Si solo tuviéramos que vender en tienda y no fuera a la 1 de la mañana el precio sería el de un supermercado”. La respuesta, según ha constatado este periódico, pertenece a uno de los distribuidores clandestinos de bebidas alcohólicas que operan en Málaga, un negocio al alza en plena pandemia de coronavirus que ya se ha saldado con varias denuncias. Porque la Policía, que sigue la pista a estos nuevos ‘empresarios’, considera que la suya es una práctica insalubre e ilegal. 

El telebotellón a manos de estas plataformas que han renacido a título particular no solo ofrece un amplio catálogo de bebidas alcohólicas a precios desorbitados, sino también refrescos, vasos, hielos y hasta snacks sin garantizar las medidas sanitarias. “Hay una tendencia a entregar alcohol a domicilio. Hemos sorprendido a varios repartidores y estamos muy encima de ellos. Seguimos indagando para impedir este tipo de prácticas lucrativas”, apostillan fuentes de la Policía Local. El Grupo de Investigación y Protección (GIP) ha detectado que se publicitan en redes como Twitter, Facebook o Instagram. Y de ahí que los agentes rastreen los anuncios para cerrar el cerco a estos distribuidores “que se han puesto de moda”.



Una de las últimas actuaciones policiales se produjo a finales de octubre. No fue la primera “ni será la última”, recalcan las mismas fuentes, que pretenden lanzar “un aviso a navegantes”. En esa ocasión, una patrulla de la Policía Local sospechó del conductor de una motocicleta que aguardaba en el portal de un bloque de viviendas. Eran las 2 y media de la mañana cuando los efectivos presenciaron la entrega de una botella de ron a una persona que salía del recinto. Los policías comenzaron entonces un seguimiento cauteloso que situaba al mismo repartidor en otra calle mientras accedía a un local con las persianas a medio bajar. De allí salió poco después otro joven que también fue identificado.  

Llevaba, además de hielo y refrescos, una botella de ginebra. Las pesquisas apuntan, según fuentes policiales, a que trabajaba para un tercero y se dedicaba, supuestamente al reparto clandestino de alcohol. Los policías denunciaron al distribuidor ilegal, que ha sido propuesto para sanción, y al establecimiento no autorizado en el que había adquirido las botellas por vender y suministrar bebidas a partir de las 22:00, lo que implica una infracción grave a la ley de prevención de drogas. Además, carecía del libro de hojas de reclamaciones y de un seguro de responsabilidad civil. 

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