La Junta despide al museógrafo de la Casa de Blas Infante y a otros dos miembros de la plantilla del Centro de Estudios Andaluces

La Consejería de Presidencia ha decidido prescindir del único museógrafo que había en la plantilla del Centro de Estudios Andaluces, que tiene su sede en el Museo de la Autonomía de Andalucía, del que forma parte la casa de Blas Infante. El Gobierno andaluz de PP y Ciudadanos, dos años después de las elecciones que lo auparon al poder en la Junta, va a reorganizar la entidad para “volver a sus orígenes” y “dar cumplimiento a sus fines fundamentales”.

Desde el departamento que dirige Elías Bendodo entienden que la función del Centro de Estudios Andaluces debe ser “la labor investigadora y el fomento de los estudios sociales”. De hecho, es este organismo el que se encarga de diseñar los barómetros de opinión pública del Gobierno andaluz desde que PP y Ciudadanos dirigen al Ejecutivo. Hasta entonces, en Andalucía había otros organismos públicos dedicados a la demoscopia, como el IESA (Instituto de Estudios Sociales Avanzados, dependiente del CSIC) y el Capdea de la Universidad de Granada, que elaboraba el Estudio General de Opinión Pública de Andalucía (Egopa). 



Es en esta reorganización en la que el Gobierno andaluz enmarca el cese del museógrafo y de otras dos trabajadoras de la plantilla dedicadas a la producción cultural del Centro de Estudios Andaluces. Desde Presidencia indican que “en la última década” la fundación se dedicó más “a la producción de productos culturales” como exposiciones publicaciones y ediciones de libros. Esto, a juicio del Ejecutivo, no concuerda con la labor investigadora de una entidad con una plantilla de 33 trabajadores. 

Entre los despidos destaca el de la periodista Mercedes de Pablos, que dirigió la entidad desde 2013 hasta que se produjo el cambio de color en la Junta. En declaraciones a este medio, De Pablos reconoce la legitimidad del Gobierno para su cese, pero ensalza la labor cultural llevada a cabo por la entidad en los últimos años, con exposiciones como Días de nuevo color, sobre la explosión cultural de Andalucía en los años 60 y 70. 

De Pablos se refiere también a la reciente muestra digital impulsada con motivo del 40 aniversario de Estatuto de Autonomía, que se conmemorará el febrero próximo y centrada en la evolución de las familias en la comunidad en estas cuatro décadas. “A lo mejor hay un partido con el que quieren pactar al que no le gusta alguna de las familias”, sugiere De Pablos, que también se refiere al cierre de la sala de la Casa de Blas Infante donde el político fue arrestado antes de su fusilamiento. “Si tú conviertes el Centro de Estudios Andaluces en un centro demoscópico, eso deja de existir”, lamenta. 

El Gobierno no ha revelado si tiene previsto hacer nuevas incorporaciones tras estos tres ceses, pero si avanza que habrá cambios en el organigrama y en los estatutos de la fundación para que quede reflejada “la orientación de la entidad”. “En su labor de difusión de las investigaciones, necesita canales de comunicación científica propia, ya sean de historia e investigación, en los que no tienen cabida, por falta de objeto, un departamento de publicaciones y actividades externas”, apuntan desde Presidencia. 

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