¿La Estrella que guió a los Reyes Magos fue una conjunción planetaria?

La “Gran Conjunción” del pasado 21 de diciembre se ha convertido en uno de los eventos celestes más observado de los últimos tiempos. Sin duda ha contribuido el amplio despliegue informativo, la facilidad de la localización de Júpiter-Saturno, las excelentes condiciones climatológicas y la buena hora para observarlos. En nuestra ciudad atrajo la atención de numerosas personas que lo observaron desde diversos lugares, incluidos nuestros maravillosos “balcones naturales”. A destacar la ilusión de los más pequeños que le pedían regalos y deseos a la llamada “Estrella de la Navidad”.

El hito astronómico de la Gran Conjunción fue observar por primera vez en la historia, a través de un telescopio, en el mismo campo de un ocular a Júpiter y sus satélites galileanos junto a Saturno con sus anillos y alguno de sus satélites. Este acontecimiento fue captado por nuestro compañero astrofotógrafo Rafa Barragán con un telescopio refractor Zenithstar 73 y cámara ASI120MM.

La cercanía de esta “Gran Conjunción” a las fechas navideñas despertó nuevamente el interés por el origen de la “Estrella de Belén”, especialmente por un estudio realizado por Johannes Kepler relacionado con una conjunción. Además, también nos la recordó la imagen utilizada en el décimo de la lotería de Navidad con la pintura central del tríptico “La Adoración de los Magos” (1494) del Bosco, donde aparece una estrella y no un cometa como es habitual.

Kepler descubrió, lo que llamaban en la época, una “stella nova” (estrella nueva) en la constelación de Ofiuco, entre Júpiter y Saturno durante una de las tres conjunciones de esos dos planeta y Marte que se registraron en 1604. Esta “stella nova” era realmente una supernova que se observó a simple vista durante 18 meses. El extraordinario evento llevó a Kepler a relacionarlo con la Estrella de Belén y realizó un detallado estudio calculando que hubo otro triple acercamiento (en mayo, octubre y diciembre) de Júpiter y Saturno en Piscis en el año 7 a. C. Kepler dedujo, aunque erróneamente, que la consecuencia lógica de este tipo de conjunciones era la repentina aparición de una estrella (nova o supernova) tan espectacular como la que observó, y pensó que era el hito astronómico que acompañó al nacimiento de Jesús.

Pero, para los arqueoastrónomos la información más relevante de las deducciones de Kepler es la conjunción planetaria del 7 a. C. Sin duda, este evento celeste llamó la atención a los Reyes Magos que poseían amplios conocimientos astronómicos y debían conocer las profecías de los judíos acerca del Mesías. Al observar la triple conjunción en la constelación de Piscis, de fuerte simbolismo en el antiguo pueblo hebreo, presumieron que algo grande iba a suceder en Israel y partieron hacia el lugar.

La solución de este enigma astronómico nos desvelaría la fecha exacta del nacimiento de Jesús, pero existen muchos interrogantes sin resolver y el maravilloso misterio continúa.

 

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