La almendra del cambio

Juanma Moreno no se convirtió en presidente de la Junta por carambola; es cierto que el PP no obtuvo un buen resultado, pero las ganas de cambio político que los sondeos venían apuntando en Andalucía desde el año 2011 se materializaron gracias a una oferta electoral de tres partidos de centro y de derecha. Aun así el PSOE de Andalucía siguió siendo el favorito de los andaluces, y esto se vio en elecciones generales posteriores, en una de las cuales Ciudadanos llegó a superar en votos al PP. El 28 de abril de 2019 fue la tercera fuerza. Esto es lo que parece que ha cambiado, la gestión de la pandemia habría acabado con el paradigma de la identificación de una mayoría de los andaluces con el PSOE.

El último barómetro del Centro de Estudios Andaluces (Centra), pero también las encuesta de DYM que publica este diario de modo periódico, indican que los andaluces no están contentos con la gestión que el Gobierno de Pedro Sánchez está acometiendo con la pandemia de Covid. Y no es que aplaudan a la de Juanma Moreno, pero el rechazo o es mucho menor o es en parte positiva. Más allá de la estimación de votos que el Centra calcula -siete puntos del PP sobre los del PSOE-, lo que indica su barómetro es que los andaluces estarían cambiando el partido con el que se identifican. Esto es una mutación sustancial, pero no extraña, en muchas ciudades andaluzas, como Cádiz, Córdoba, Huelva y Sevilla, alcaldes del PP han relevado a los del PSOE, y e los populares, otra generación de socialistas.



Incuso en los peores momentos electorales del PSOE en Andalucía, una mayoría contestaba que este partido era el que mejor defendía los intereses de Andalucía y el que estaba más cercano a su modo de concebir la política. Esta ha sido una tónica que se ha mantenido, posiblemente, hasta 2020. Lo que el Centra sostiene es que para un 24,3% de los andaluces es el PP el partido que les genera más simpatía, frente al 19,1% del PSOE.

Dos preguntas que ahondan en lo mismo son las que cuestionan al sondeado por el partido que mejo respuesta puede dar a los problemas de Andalucía y a los propios de esa persona: algo más del 19% señala en ambos caso al PP frente al 11% del PSOE. Y en sintonía con todo esto figura que le recuerdo de voto del PSOE es mucho menor al apoyo real que este partido tuvo en 2018. Esto es definitivo, el recuerdo es emocional; en su mejores tiempos, Podemos gozaba de un recuerdo de voto muy alto, a pesar de que nunca se había presentado a esas elecciones.

La amplia ventaja que el barómetro otorga al PP llega como una consecuencia de esto que se ha apuntado, y que está relacionado, a su vez, con la alta valoración personal que tiene Juanma Moreno, el presidente de la Junta. Ningún sondeo permite hacer predicciones electorales, es una cata de actualidad.

El resultado tan bueno del PP (de 42 a 43 escaños) y, en especial, el de Vox (de 27 a 29 parlamentarios) está sobredimensionado por la alta abstención que se calcula, que es del 49,9%, seis puntos más alta que la de 2018. Lo que viene a indicar esto es que sigue habiendo un porcentaje notable de anteriores votantes socialistas que están desincentivados, bien porque no confían en el PSOE bien porque, sin votar al PP, aceptan su Gobierno.

El liderazgo socialista lleva en crisis desde las elecciones autonómicos, y aún no hay un candidato seguro, ni lo es Susana Díaz ni lo es Juan Espadas o María Jesús Montero. Hasta que los socialistas no definan cuál es su candidato, el puzle no se completará. También pesa esto mismo en Unidas Podemos, ni tiene candidato elegido ni figura señalada, lo que añade mayor peso a Teresa Rodríguez.

Pero más allá del resultado concreto en escaños, lo que las tripas del barómetro vienen a confirmar es un cambio en la preferencia política de los andaluces. Y no es tanto el PP, como el presidente quien genera este movimiento.

 

 

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