Incertidumbre en la línea marítima entre Málaga y Melilla

La grave situación sanitaria por la que está pasando Melilla plantea una serie de incógnitas al respecto de cómo, en los próximos días, evolucionarán las rutas marítimas que desde el puerto malagueño enlazan con la Ciudad Autónoma. Con el recuerdo de la reducción en el número de viajes semanales que tanto Baleària como Armas-Trasmediterránea tuvieron que establecer a finales del pasado mes de marzo, la coyuntura actual, con Melilla cerrada y con restricciones de movilidad, plantea un complejo escenario; una muy difícil situación con la que ya se están enfrentando ambas navieras.

Establecido el estado de alarma ratificado en el Real Decreto del 25 de octubre que en su artículo sexto hace referencia a la limitación de la entrada y salida en las comunidades autónomas y ciudades con Estatuto de autonomía, Melilla, a la cabeza del país en la incidencia del Covid-19 y pidiendo un confinamiento domiciliario, afronta ahora cómo deberán ejecutarse los movimientos marítimos que la comunican con la península.



Iniciado el pasado jueves un control de pasajeros por parte de la Ciudad Autónoma que requiere una declaración estándar más un documento personalizado que justifique la necesidad de viajar, los números de embarques y desembarques, en el caso concreto del puerto malagueño, han caído considerablemente.

Con el ejemplo de la jornada de ayer lunes en la que llegaron a bordo del ferry de Trasmediterránea 44 pasajeros y 12 vehículos y salieron 92 personas y 13 coches, la incertidumbre de cómo evolucionará esta ruta está en el aire. Y si bien, según ha podido saber Málaga Hoy, las cifras de carga se están manteniendo a unos niveles medianamente aceptables; unos números ya influidos desde marzo por la evolución de la pandemia, la viabilidad de mantener estas navegaciones pasa, a fecha de hoy, por la reconsideración de cómo deben ejecutarse estos viajes.

Ante esta circunstancia, la primera opción que ambas navieras podrían poner sobre la mesa en los próximos días sería la de la reducción del número de sus navegaciones semanales; un hecho que a tenor de la situación podría no tardar demasiado en ser una realidad. Con el recuerdo de aquellas reducciones y sin olvidar las jornadas en las que los ferris de ambas navieras navegaron desde Málaga a Melilla sin pasajeros, la gravedad sanitaria de la Ciudad Autónoma dibuja un complicado panorama a corto y medio plazo.

Más información sobre marítimas en El blog de Juan Carlos Cilveti: La mar de historias.

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