Enresa impulsa nueva celda para residuos nucleares de muy baja actividad en El Cabril

El centro de almacenamiento de residuos radiactivos de El Cabril, en Hornachuelos, contará con una nueva celda en sus instalaciones, en este caso para ampliar el espacio destinado a los restos calificados como de muy baja actividad. El complejo que gestiona la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa) en la provincia de Córdoba cuenta en la actualidad con 30 celdas, de las que 28 almacenan basura nuclear de baja y media intensidad y dos más (la 29 y la 30) que guardan material calificado como de muy baja.

Enresa ha puesto en marcha la maquinaria administrativa para esta nueva infraestructura y, de hecho, cuenta con la oferta de tres empresas para los servicios de ingeniería y redacción de los proyectos de la celda 31. Según la información facilitada por la gestora de El Cabril, “debido a los trabajos de desmantelamiento previstos y a las previsiones de generación y retirada de residuos, es necesario aumentar la capacidad efectiva de almacenamiento a medio plazo. A tal efecto, es necesario realizar el diseño de detalle de la celda 31, para acometer posteriormente su construcción”.



Este contrato de servicios que ya tiene en marcha la empresa incluye, entre otros aspectos, la elaboración del estudio geológico-geotécnico del emplazamiento de la celda 31, en el que se incluyen la realización de geofísica, trincheras, calicatas, sondeos, toma de muestras y ensayos de campo y de laboratorio necesarios. Asimismo, “también deben contemplarse todos los replanteos y levantamientos topográficos, así como las correspondientes visitas para inspecciones y comprobaciones in situ”.

En principio, Enresa ha previsto un presupuesto de unos 375.000 euros para esta iniciativa, si bien el coste definitivo será mucho menor, ya que están estudiando en la actualidad tres ofertas aceptadas de empresas que rebajan sensiblemente esa cantidad. Así, la primera es de 181.000 euros; la segunda de 237.000; y la tercera de 264.000 euros.

La firma seleccionada tendrá que elaborar el proyecto de obra de la celda 31, que aborda el diseño y cálculo de la plataforma e incluye todos sus elementos constructivos, incluidos los accesos al interior del vaso e infraestructuras auxiliares asociadas a caminos y plataformas de acceso exteriores, vallado, red de recogida de pluviales, red de recogida de lixiviados, elementos de hormigón (depósito final de control, vigas pasantes de dique, plataforma de lixiviados y otros elementos), cubiertas metálicas de protección frente a la insolación de las plataformas de los colectores de lixiviados y pluviales, depósito intermedio, y cualquier otro elemento o infraestructura en el emplazamiento necesario para su funcionamiento.

La cubierta desmontable no se incluye en el alcance del diseño, pero se deberán tener en cuenta sus dimensiones y accesos a la hora de realizar el diseño de la celda. Asimismo, se incluye la realización de la documentación con el grado detalle necesario para definir la ejecución completa de las obras. La adjudicataria contará con un plazo de 24 meses para la elaboración de todo el proyecto de ingeniería y posteriormente comenzarían los trabajos de edificación de la celda.

El programa de gestión de El Cabril contempla cuatro espacios para los residuos de muy baja actividad, que son las celdas 29,30,31 y 32. De ellas, solo están construidas las dos primeras, si bien la 29 está clausurada en la actualidad a instancias del Consejo de Seguridad Nuclear por la filtraciones de agua que se localizaron en su entorno.

De hecho, a lo largo de 2019, Enresa optó por no almacenar ningún tipo de material en esta plataforma. El Cabril recibió el año pasado 2.674 metros cúbicos de basura radiactiva para su posterior tratamiento y almacenamiento a través de las 295 expediciones autorizadas. De ese volumen, un 69% eran restos de muy baja actividad procedentes fundamentalmente del desmantelamiento de la central nuclear José Cabrera.

Sumando el total de las celdas, el centro de almacenamiento de la Sierra de Albarrana se encuentra en la actualidad casi al 80%, de ahí que Enresa ya haya planteado la necesidad de ampliar las instalaciones, una medida que cuenta con la oposición de algunos colectivos ecologistas y partidos políticos, que han aprovechado el problema de las filtraciones de agua para exigir aún más la clausura de esta instalación.

La Agencia Internacional de la Energía Atómica también elaboró un informe en el que precisamente se apunta a la necesidad de ir trabajando porque la capacidad de El Cabril “es limitada” y “en un futuro cercano será necesario ampliar dicha capacidad de almacenamiento”.

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