“El Clínico es pionero en contar con profesionales guía ante la agresión a un trabajador”

Le llaman profesional guía y es un compañero del mismo hospital especialmente preparado para ayudar a los trabajadores que hayan sufrido una agresión. El Clínico ha sido pionero en Andalucía en implantar esta figura y cuenta con cinco de ellos.

–¿Por qué se pone en marcha esta iniciativa?



–La puesta en marcha del Plan de Prevención y Atención a las Agresiones para Profesionales del SAS responde a la necesidad de frenar las agresiones (tolerancia 0) y brindar una atención personalizada a los trabajadores que las sufren. Introduce la figura de profesional guía como algo novedoso y necesario en la resolución de la agresión, con presencia física y función de acompañamiento al agredido.

–¿Qué va a mejorar esta iniciativa respecto a lo que existía hasta ahora?

–Queremos mejorar todo el proceso estableciendo un acto único en el que el profesional guía acompañe físicamente al personal agredido, ofreciendo asistencia jurídica, agilizando trámites y proporcionando apoyo emocional, desde el comienzo hasta el final del proceso.

–¿Es solo en el Clínico o hay experiencias similares en otros centros?

–Nuestro hospital es pionero en contar con cinco profesionales guía formados para intervenir en el proceso de resolución de una agresión. La idea es que cada centro tenga sus propios profesionales guías, uno o varios dependiendo de las necesidades.

–Se han formado para ser guías. ¿Qué es lo fundamental que hay que saber para esta función?

–Lo primero que debemos saber es qué es un profesional guía. Es un profesional propio del centro sanitario con una doble función la de identificar las situaciones conflictivas con carácter preventivo y la de ofrecer acompañamiento a los trabajadores que sufren una agresión. Esa es nuestra misión. Debemos alertar de la agresión y comunicarla. Estar junto al profesional en todo el proceso. Así como registrar el incidente en el sistema habitual del centro. Participaremos en la redacción de un manifiesto de rechazo a la agresión. Y que no vamos a olvidar a los profesionales agredidos, añadiendo valor a nuestro cometido, pues realizaremos un seguimiento e incorporaremos propuestas de mejora en la atención a los trabajadores que han sufrido una agresión.

–¿Cuáles son las claves para prevenir una agresión?

–Es fundamental mejorar las condiciones de seguridad en los lugares de trabajo, colocación de mamparas, gestores de colas, timbres de petición de ayuda… Debemos incidir en la capacitación de trabajadores y que el calado del mensaje tolerancia 0 esté muy claro en la mente de todos. Necesitamos un cambio de modelo de comportamiento de la ciudadanía. Tenemos que recordar a los usuarios que además de derechos también tienen deberes. Estamos aquí para ellos, pero debemos insistir en la realización de campañas de sensibilización destacando la labor de los profesionales y recordando que agredir a un profesional del Sistema Sanitario Público de Andalucía (SSPA) es un delito recogido en el Código Penal. Me parece muy interesante potenciar posibles colaboraciones con organismos como asociaciones, agrupaciones de vecinos, juveniles, etc. para que el mensaje de apoyo al trabajo de los profesionales del SSPA y el respeto mutuo sea el eje central de la prestación de la asistencia sanitaria. Y como siempre la comunicación, debe existir un plan de comunicación externo e interno bien coordinado que ayude a la prevención de agresiones.

–¿Hay un perfil de agresor?

–Es fundamental detectar los signos verbales y no verbales que nos adviertan de una posible situación violenta, tales como los que acuden al centro con imperiosa necesidad de que se les atienda “ya”. Los que presentan baja resistencia a la frustración y control de los impulsos y se muestran poco receptivos a cualquier tipo de explicación, en muchas ocasiones vienen condicionados a reaccionar negativamente. Los hay que persiguen un beneficio personal fraudulento (recetas, baja laboral) y si no obtienen lo que quieren se vuelven agresivos. Solemos escuchar frases del tipo: “Para eso te pago”. Otro perfil a tener en cuenta son los usuarios que presentan trastornos psiquiátricos o tienen problemas de toxicomanías o alcohol.

–¿Hay detonantes que se repitan en una agresión?

–Claro que los hay. Se hace palpable en personas a las que vemos con tensión muscular en brazos y tronco, sentándose en el borde del asiento o con cambios frecuentes de posturas y movimientos rápidos sin una finalidad concreta. Hay otros a los que vemos con dificultades para mantenerse tranquilos, agitan las piernas constantemente o repiquetean constantemente con los dedos las superficies. Cuando comienzan a señalar con el dedo, golpear al abrir o cerrar puertas, tirando objetos con gestos amenazantes y utilizan un tono despectivo para hacer comentarios sobre los sanitarios, la agresión está cada vez más cerca. Comienzan a hacer peticiones sin sentido, utilizando la intimidación. Y evidenciamos las señales que indican conductas violentas futuras.

–¿Son un equipo multidisciplinar, qué profesionales suelen ser los más agredidos?

Profesionales sanitarios, pero no sólo médicos y enfermeras, también administrativos, celadores. En general cualquier profesional que no cumpla las expectativas del usuario. Pero es una realidad que los médicos y las enfermeras se llevan la peor parte pues son los encargados de dar malas noticias a pacientes y familiares.

–¿Algo que añadir?

–Los cinco profesionales guías de este centro queremos ser de ayuda y estar presentes en el momento que los profesionales nos necesiten. Para eso hemos sido formados y yo en particular como referente de seguridad del paciente y profesionales de este centro. Considero que es un reto desempeñar esta función novedosa y cercana y queremos estar presentes para ellos en el momento que nos necesiten.

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