conciliación, más empleo y productividad

La pandemia que estamos viviendo desde el mes de marzo ha parado el mundo por completo. El coronavirus nos ha hecho saltar al vacío y está provocando un cambio cultural y social en todos los estamentos que componen el país. Uno de las variaciones más llamativas es la de querer instaurar una jornada laboral de cuatro días, es decir, 32 horas laborales. Son muchos los políticos, como Iñigo Errejón, que ven esta implantación como algo positivo. Otros, solo ven en ella un deterioro aún más significativo de la economía y una interrupción del desarrollo profesional y los salarios.

El Ejecutivo de Pedro Sánchez está estudiando la propuesta, una vez que han sido aprobados los Presupuestos Generales. Entre los aspectos más positivos que podrían surgir de esta modificación laboral están:



  • Conciliación familiar. Con la reducción de la jornada laboral, las trabajadoras y trabajadores podrán estar más tiempo en casa, por lo que las rutinas del hogar y la vida familiar se verían afectadas de manera muy positiva.
  • Más felicidad, más proactivos. Los profesionales, al ver aliviada la tensión de los interminables horarios en la oficina, estarían más felices y esa reducción del estrés los haría ser más productivos en sus tareas dentro de la empresa.
  • Se gana tiempo y salud. Las personas que tienen horarios interminables no sacan tiempo para cuidados esenciales como la práctica deportiva o llevar una alimentación sana. Esto cambiaría con este nuevo modelo laboral propuesto.
  • Más contratos laborales. Con esta reducción horaria se podría conseguir aunar en un mismo grupo a las personas con contratos fijos y parciales. Es decir, las horas extras podría ir a parar a personas que están desempleadas, creando así nuevos contratos profesionales.
  • La empresa y el mundo, ganan. La empresa, al tener a sus empleados trabajando desde casa, ahorraría en alquiler o luz, es decir, vería sus cuentas más saneadas. Por otro lado, esta reducción del consumo ayudaría a la sostenibilidad, haciendo a las compañías más ‘verdes’.

Detractores de la jornada de 4 días

No todo son ventajas para algunos. La modificación laboral propuesta puede ser una losa económica difícil de sobrellevar, además, los salarios podrían verse reducidos.

Otras de las cuestiones que más dudas conllevan gira en torno a la productividad; las multinacionales no tienen todas consigo y piensan que sus profesionales pueden bajar su producción desde casa.

En definitiva, para este cambio es preciso que la sociedad tome conciencia y sepa que ante una oportunidad de oro que, sin lugar a dudas, mejorará la calidad de vida, tiene que poner también de su parte.

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