Añaden otros 11.700 € robados a un anciano dependiente

El hijo de un anciano dependiente de 89 años, residente en Urrácal (Almería), ha presentado una ampliación de la denuncia contra la pareja que lo cuidaba. A los 11.000 euros que denunció hace diez días que le habían robado ha añadido ahora otros 11.700 euros en colecciones de sellos, monedas y billetes antiguos, toallas bordadas y valiosos enseres domésticos.

El hijo, un profesional que trabaja en Sevilla, acudió el 18 de noviembre a visitar a su padre en Urrácal (Almería) y descubrió que la pareja de nacionalidad argentina a la que había contratado como cuidadores había desaparecido llevándose unos 11.000 euros. Entre otros, denunció el robo de las joyas de su madre fallecida, 3.000 euros en efectivo que quitaron al anciano del armario y otros 4.000 euros que les había prestado en concepto de anticipo para un viaje a Portugal.



Ahora, el hijo ha presentado ante la Guardia Civil de Olula del Río una ampliación de su denuncia contra Mariela S., de 42 años, y José Roberto A., de 52.

Al revisar la vivienda de su padre ha observado la falta de nuevos objetos: una colección de sellos de España en 50 pliegos de 100 sellos cada uno, de un valor de unos 3.000 euros; una colección de 300 sobres de primer día de circulación con matasellos, de un valor aproximado de 2.500 euros; otra colección de sellos de España de los años 1978 a 1983, con un valor aproximado de 2.000 euros, y una colección de monedas, entre ellas varias monedas de plata con la proclamación del rey Juan Carlos I, así como billetes antiguos de España con una tasación de unos 2.000 euros.

La denuncia ante la Guardia Civil, a la que tuvo acceso este periódico, añade varios juegos de toallas bordadas y sin bordar y una colcha de ganchillo “de gran valor sentimental, enseres que podrían superar los 2.200 euros”.

También ha podido comprobar la falta de varios objetos y material utilizado en la vivienda que tenía cedida a los cuidadores, a los que pagaba 1.200 euros mensuales.

En su primera denuncia dio cuenta del robo de las joyas de su madre fallecida, valoradas en un mínimo de 3.750 euros, así como de 3.000 euros que los cuidadores sacaron de un sobre que el hombre tenía en su armario y otros 4.000 euros que les adelantó para gastos de un viaje a Setúbal (Portugal), donde planeaban instalarse.

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